Lo subconsciente, es la causa de experimentar la dualidad.

Como seres humanos participamos de la polaridad complementaria: la temporal que encarnar nos brinda y, la eterna, que es propia de nuestro ser esencial. Pero esto no equivale a lo que llamamos DUALIDAD y, por lo tanto, en lo polar no hay escisión como si de dos naturalezas diferentes se tratara.

En lo humano sentimos que es necesario elegir, como parte de la experiencia del tiempo y del espacio.

En cuanto al Ser, no hay nada que elegir; porque todo es emanar el Espíritu que somos. Por ello,
al profundizar en la quietud, en el silencio y en la meditación que es una realidad con nosotros, comprendemos la relatividad de nuestras supuestas decisiones.

Nuestra humanidad pregunta y, el Ser que somos siempre responde, ya que lo aparentemente humano se define como una gran inquietud, mientras que el Ser lo hace como la gran respuesta. Y todo es UNO, NUNCA DUAL, porque la continuidad de lo infinito en lo que perecedero es la clave.

Lo humano quiere decidir porque precisa de satisfacciones tales como las del: alimento, el descanso, la felicidad, el amor, y un larga lista de situaciones que apuntan a tales metas …y eso es lo que llamamos decidir. Sin embargo, con ello lo que tratamos es de TENER…

¿Tener qué?

Seguridad, protección, poder, salud, satisfacción…

¿Y lo logramos?

No, en el sentido que todas esas aspiraciones sólo se resuelven de forma pasajera, pero nunca nos sentimos plenamente seguros, totalmente protegidos, absolutamente poderosos, saludables sin límites y, en especial, decididamente satisfechos. Es desde esta perspectiva que lo DUAL cobra forma pero como proyección. Es una imagen sin existencia real. No paramos por tanto de buscar, hacer, eligir y decidir.

¿Hasta cuándo tan desgastante ejercicio en el camino de la vida?

La experimentación de dicha DUALIDAD, es denominada por la mente como naturaleza humana, trazando en la apariencia una frontera con lo espiritual. Pero en realidad no estamos aquí por los objetivos a cumplir, ni las personas a conocer, ni las experiencias a desarrollar… Estamos gracias al Ser que somos y que hemos venido a desplegar, aunque parezca paradójico.
Lo que interpretamos desde la memoria subconsciente y se vive como carencia, cuando el Ser, es la única VERDAD que somos…

¿Y si somos, cómo es posible que sintamos que algo o alguien nos falta?

Porque el espejo humeante que la mente genera así lo refleja.

No nos falta el Ser, sino el darnos cuenta de ello o lo que es lo mismo:

La conciencia de SER.

Así las cosas, nos miramos cada día desde las sombras, ya que damos por sentado que sin objetivos, personas y experiencias la vida carece de sentido y de significado. Gracias a ello nos asomamos a la lucha contradictoria del tener y obtenemos como respuesta única: La CARENCIA.

Tengo un cuerpo que precisa de emociones y para satisfacer esa urgencia, genero pensamientos con necesidades explícitas y, a cambio, diseño no sólo sueños y múltiples deseos, encaminados a tener que decidir…

Y, como si fuera poco, para lograrlo adquiero cosas. Por todo ello, tengo mucho que hacer debido a que lo más probable es que haya decidido: tener una casa, para formar una familia, educar unos hijos, triunfar en el trabajo, conseguir fortuna y hacerme cargo de todas las vidas dependientes de semejante proyecto, menos encargarme de mi y de mi vida desde el Amor propio… al final esto explica por qué todos tenemos mucho de qué encargarnos a cada instante y muy poco para comunicar. Creamos bucles, dónde lo laberíntico parece adquirir forma… es decir: hacer, tener, emocionarme, pensar, generar deseos, elegir, decidir y, de nuevo, volver a tener, y así sucesivamente… siempre con hambre, nunca plenamente satisfechos, siempre faltándonos algo.

Los deseos son, por lo tanto, los encargados de mover la rueda, a la que decidimos llamar de la fortuna para creer que en el próximo giro nos tocará el premio y, acabamos por supuesto en el mismo sitio, como en el mito de Sísifo.

No decidas ya nada más.

Siéntate, descansa y asume tu aquí y ahora. !!!Ábrete a la existencia!!! No produzcas nada, ni acciones, ni pensamientos, ni deseos. No crees más vibraciones, solo… Receptividad…

Y el universo entero vendrá a ti, a acogerte y encontrarte. Todo está dentro de ti, en lo inconsciente y gracias a ello, la paz podrá anidar dentro, te abrazará y se hará una contigo. Tú ser, el Ser Unico, se manifestará en ti, porque nunca ha habido dos. La imagen de tu subconsciente fue la que te hizo creer en lo dual porque olvidaste que la clave es hacer consciente lo inconsciente.

!!!SUELTA YA!!!

La vida trae las novedades, de forma continua, ya que la energía es cambio constante, vibración y movimiento. El tiempo nunca va hacia atrás:

Nacer, crecer, vivir, evolucionar y partir… de la mano de la primavera, el verano, el otoño y el invierno… y, de nuevo, un ciclo tras otro, sin que nada sea igual. En esencia es lo mismo pero, en presencia, todo es distinto.

Nada cambia, aunque en la presencia todo se transforme; es algo paradójico, como es justamente la mente de Dios, donde todo se crea y recrea. El Universo es multiversal, o sea, unidad en la diversidad al mismo tiempo. Para nada es lógico o lineal. Hunde sus raíces en la paradoja.

Y, sin embargo, es posible ofrecer una explicación racional ya que aquí y ahora, en el mismo espacio y en el mismo tiempo, habitan informaciones en diferentes frecuencias, dependiendo del decodificador con el que cada uno la escanea.

Suelta la IDENTIDAD AHORA y ese acto, necesariamente con tu expresa participación, te mostrará en dónde estás y quién eres. Si te resistes al soltar natural propio del vivir, sufrirás, pero si te mueves con la vida, si cambias con las transformaciones que en tu camino se presenten, vivirás desde la armonía.

Recibe al que llegue, a lo que llegue, en la forma que llegue y aprende a estar con lo que hay. Despide al que se va, o a lo que se va, para poder así encarnar al río, el mismo, el de siempre pero con distinta agua… como lo posibilitan las diversas fases de la vida:

Niñez, adolescencia, juventud, madurez y trascendencia. El mismo río, distinta agua…

No atraigas, no repelas, no decidas…ábrete a lo que entra y a lo que sale…

Soltar, es el flujo de la vida misma. De manera que con base en lo manifestado siéntate a la orilla del río y disfruta del flujo constante.

En tu corazón la sístole y la diástole son, en la misma medida como en el respirar se dan la inhalación y exhalación. Cuál DUALIDAD entonces? Para la comprensión de la consciencia: Polaridad complementaria emanada de la imagen inconsciente o ese océano infinito de posibilidades del que todo proviene. NO ELEGIR ES SUPERAR LA DUALIDAD.

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